Tía Maria Cristina, Juan y el jazz.
Aquel sábado, a las 8 de la mañana, Fran recibió una llamada telefónica. Una vez que asumió que su deseo de dormir hasta las diez se había esfumado cogió.
-¡Eoooo! ¡Buenos días, Florito! -dijo la tía Maria Cristina.
-Tía, no vuelvas a llamarme "Florito". ¿Qué pasa?
-Vete a despertar a tu hermano, que le voy a dar una alegría tremenda.
Fran se estremeció al oír aquello, pues Juan hbía salido la noche anterior hasta eso de las seis.
-No va a querer ir, tía.
-Díselo, que le llevo a oír un concierto de Jazz.
Fran volvió a alucinar. Esa era la peor motivación para que su hermano, ya de por sí reacio al madrugón se levantase.
-Tía, Juan no quiere oír ese concierto.
-Fran, a tu hermano le encanta, le apasiona, el Jazz Y a las 9 y media tenemos que estar ahí.

Y de nuvo, Fran se encontraba ante una de esas ideas de su tía que uno al oírlas se preguntaba de dónde habían salido. ¿Juan y el Jazz? Jamás había el hermano de nuestro héroe comentado nada de eso. Más aún, cuando lo veía por la tele cambiaba de canal.
-No sé de dónde has sacado tal idea tía, pero te aseguro que Juan no...
-¡Corre! -le interrumpió su tía-. ¡Despiértalo, que no llegamos!
-Tía, no quiere ir, y eso no le gusta.
-¡No voy a parar hasta que lo depiertes! ¡Y si no vamos esta semana será la que viene!
Ante la insistencia de la tía, no quedó otra que despertar a Juan. Este, como era de esperar, rechazó la oferta de manera mucho más contundente, pero después se volvió con ira hacia Fran.
-¿Y tú no puedes decirle las cosas, subnormal? ¿Tengo que despertarme yo tras haber dormido sólo dos horas?
-Juan, ya sabes que la tía no atiende a razones cuando decide arreglarte la vida.
-¡Me da igual! ¿Siempre tengo que sacarte yo de apuros como a un crío? ¡Crece de una vez!
Y Fran resopló comprendiendo que aparte de no poder seguir durmiendo, le tocaba ahora aguantar 50 minutos d bronca de su hermano.
-A veces cogería a la tía y... -dijo.
-Y te cagarías encima, cobarde -replicó Juan mientras tomaba aire para insultar y humillar a su hermano durante media hora más.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
