A veces hay que tener prejuicios.

Fran, Juan y Doña Marta habían ido juntos al cine, y estaban ojeando una revista sobre los próximos estrenos. Juan encontró un anuncio de Burlesque, una película protagonizada por Cher y Christina Aguilera.
-¡Joder! Es la típica peli para gays.
-Quizá si la quisiera ver una chica... -dijo Fran.
-¡Ni eso! ¡Mira la estética! No es de tías, es de maricones.
-Yo no pienso verla, a pesar de que admiro bastane a Cher -intervino Doña Marta-. Pero me parece alarmante que tengáis esos prejuicios contra las películas. ¿No recordáis Moulin Rouge, que también era de musical y cabaret?
-Yo sí -dijo Fran avergonzado.
-¿Cómo? -Preguntó Juan-. ¿Tú viste eso? -Y empezó a reír con una carcajada mezcla de crueldad hacia su hermano y asombro.
-Sí, cabrón. Intenté no prejuzgar, darle una oportunidad a una peli que habían puesto muy bien y que fue el acontecimiento de aquel año. ¡Y me di cuenta de que a veces hay que tener prejuicios!
-Parece mentira que digas eso, Fran -volvió a Terciar Doña Marta.
-¿Qué pasa? Tú no ves películas donde se metan con los curas, yo no las veo de gays.
-El caso -dijo Juan aún riéndose-, es que tú viste Moulin Rouge.
-Sí cometí ese error. Al menos ahora hablo con conocimiento de causa.
-¿Saben eso Julian, Abadía, y el resto de tus amigos?
-No no lo saben ¡Ni se te ocurra decírselo, cabrón!
-No, no. Si ú no quieres salir del armario...
-¿A que te parto la crisma de una hostia?





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
