Hay que secuestrar al Grelos
-Joder, Fran, esto no tiene comparación con Londres -dijo el Grelos bebiendo su tercio en aquel bar, mientras cogía un trozo de jamón de la tapa.
-Ya, en Londres no hay nada comparable. ¿Les has visto en un partido?
-Sí, hay que ver como gritan.
El Grelos había venido cuatro días de visita a Madrid, y todo el grupo había salido con él a celebrar su venida.
-Joder, yo veo al Grelos dispuesto a llevarnos a los mejores sitios -dijo Julián.
-Y yo le veo con ganas de echarme un pulso -dijo Abadía
-¿Ves? De esto no tengo en Londres.
Lo cierto es que aquella noche hasta las seis en La Latina dio más que los últimos seis mese juntos La conclusión era obvia:
-No nos dejes, Grelos. Te echamos de menos.
-Pero la isabel también debo volver.
-No te vas, Grelos -dijo Abadía agarrándole las manos.
-No, hombre. Te prometo que echaremos más pulsos cuando vuelva.
-¿Pero yo qué haré? Mira que fran no me aguanta ni la décima parte.
-Tendremos que secuestrarlo, Abadía -remchó Fran.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
