Bueno, si a tí te gusta...
-No, no me gusta. Se ve a ojo que es malo -dijo Juan Gordal del Abrigo que este se había comprado-. Además te hace gorderas, no abrigará una mierda, y te pone un aire lúgubre. -Se detuvo y vio la expresión de Fran-. Ahora, si a ti te gusta...
Fran se había enfrentado otras veces a esta situación, el la que su hermano y La tía Maric Cristina eran expertos. Uno llega contento de un hallazgo o compra que creía perfecto. Te señalan un montón de defectos que te parecían nimios, pero lo cierto es que después no puedes volver a no verlos. Y remachan diciendo "Bueno, si atí tegusta..."
-Pues me gustaba hasta que tu has dicho eso.
Esta contestación le proporcionó a nuestro protagonista cincuenta minutos de bronca desencajada de Juan por no tener criterio.
-¡Joder, y te extraña que no te consulte las cosas!
-¡¿Pero qué consultar?! ¡Debes juzgar tú!
-Bueno -intervino Doña Marta-, teneis el ticket, cambiarlo.
-Yo lo haré -dijo Fran.
-¡Yo iré contigo! -dijo Juan tan rotundo que no dio opción.
Pero lo cierto es que tras una semana, Fran no había conseguido que su hermano le acompañase, por lo que hizo aquello solo. Aquel día, para su sorpresa Juan quedó contento del nuevo abrigo. Pero les visitó la tía Maria Cristina. Y pidió verlo:
-Huy, Florito, pues tiene aquí un hilo que ...
-¡Cómo os odio a los dos! -gritó Fran.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
