¡Que no, coño! ¡Que no va de las dos Españas!
Aquel día de febrero, en el cual se iban a entregar los Goya, los premios del cine del país de nuestro héroe. Una película había sobresalido entre las demás, Balada triste de Trompeta, en la que dos payasos desquiciados se obsesionaban con una mujer, y acababan siendo absorbidos por su papel en el circo, comportándose en la vida real como dos seres histriónicos capaces de las mayores barbaridades. Gordal la había visto, y aunque quizá no sea para todos los públicos, era una buena película, que había tenido cierto eco fuera, el que necesitaba su autor, Álex De La Iglesia, sin duda un gran director, pero que no había hecho una obra que lo consagrase definitivamente. Pero dada su ambientación, la España de 1973, se había impuesto en las tertulias y reportajes de los medios el comentario de que trataba de las dos Españas, el tardofranquismo, etc. Algo completamente absurdo, pues en ningún momento se mencionaba la política en ella.
-Yo no entiendo -decía Fran-, que parece que este país no tenga otra época que la Dictadura, y dentro de ella otro aspecto que no sea la política.
-Es un preconcepto muy malo de tratar, Fran. En cuanto sale en una película cualquier cosa relativa a aquellos años, repiten ese estigma como loritos. Figúrate aquí, que aparece la cripta del Valle de Los Caídos, y Franco de caza.
-Pero no tienen otra misión que situar la acción en tiempo y lugar. Y eso cuando salió la peli era comprensible, pero varios meses después, cuando va a los Goya, que no haya ni un periodista capaz de alejarse de ello...
-Quizá también porque el tema que le cuelgan ha prendido, y a la gente le gusta.
-Bueno, por lo menos no han empezado discusiones a ver si la peli es de izquierdas o de derechas, que yo creía que pasaría.
-De todas formas, me extraña que nadie vea su verdadero tema, el de dos payasos incapaces de abandonar su papel, porque yo conozco una ópera de Ruggero Leoncavallo, Pagliacci, que ha sido interpretada por tenores muy famosos y va precisamente de eso.
-La gente no tiene cultura operística, ni quiere temas nuevos. Quieren películas sobre un tema, y de ser posible, dando sobre él la visión que les guste.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

despistada dijo
Completamente de acuerdo. La peli tiene suficiente tema en sí misma como para buscarle la política, por mucho símbolo que salga. Son guiños que se agradecen, sitúan y le dan aún más valor al film en sí.
Me encantó!
14 Febrero 2011 | 09:42 PM