¡Solo es un catarro!
Aquel día Fran se levantó con la nariz taponada, y la garganta cogida. Un catarro, el que no había cogido en todo el invierno, le atacaba ahora. Bueno, por suerte hoy no había que hacer nada con urgencia. Todo era cuestión de tomarse una infusión, calditos, no exponerse al frío... entonces Juan se levantó.
-Ni se te ocurra pegarme el catarro, ¿eh? -le dijo su hermano.
-Gñarcias bor tu breocupación -dijo Fran con la nariz tapada.
-A ti se te pasan rápido pero a mi me duran ocho días. Por favor, no me jodas.
-Bueno, bero do es dan horrible.
Entonces llegó Doña Marta Palacios y soltó su frase de estos casos:
-¿Quieres ir por la tarde al médico?
-Mamá, es un catarro vulgar, dejadme en paz, se puede pasar en tres días como mucho.
Pero aquella tarde, llamaron Carolina, Julian, la Tía Maria Cristina... Todo un misterio cómo se habían enterado de la enfermedad de nuestro héroe.
-¡Me cago en la leche! -dijo Fran-. ¡Que no tengo tuberculosis, sólo un simple catarro! Al final sí que va a ser algo traumático esto.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
