Jaime dio el paso.
-No me lo puedo creer -susurró en la iglesia Julián, al ver a Jaime decir el "sí quiero" a Marina
-El primero de nosotros ha caído, estamos en peligro.
Y es que Jaime, hombre de posibles, había decidido su boda hacía poco, y estaba celebrando un enlace por todo lo alto en la localidad madrileña de Fresnedillas de La Oliva. Pero al acto acudieron has ta ex ministros, y allí estaba toda la cuadrilla clásica, excepto Abadía vestidos de chaqué con sus respectivas parejas.
-No puedes seguir tú solo, Fran -dijo Julián.
-Luego en la fiesta lo remediaremos.
La fiesta consistió en una cena de cierto restaurador de gran importancia, celebrada en un Jardín enorme entre personalidades de mucha importancia. Los servían unas camareras que a Fran le recordaban l personaje de la Editorial Bruguera Petra, criada para todo.

-Está visto que con buena picha, bien se jode -dijo Fran-. Jaime podía organizarse una boda digna del Hola
Los canapés eran de cocina moderna, pero estaban bien, y la cena en sí, pensó Fran, hubiese hecho las delicias de Don Luis Gordal, el Gran Gordal. Poco después Fran probó cócteles, on cuidado de no mezclar alcoholes, y vio a los caballos y asnos de la finca. Posteriormente encontró a una chica murciana, de Lorca, y pilló una copa junto a ella.
-Me llamo Fran -dijo-. ¿Tú quien eress?
-Yo soy Almu.
Fran departió amablemente con la lorqueña, lo pasó bien hasta que la fiesta terminó, pero no logró un avance sustanial. Al menos fue obsequiado con una botella de los viñedos de Jaime.
-Joder, esto era lo que faltqaba para que fuese una boda de Falcon Crest -se dijo de vuelta al autobús.
Felicidades a cierto tarugo y a su esposa, y animo para cumplir bien vuestras obligaciones matrimoniales.



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
