Siete cifras.
Aquel día, nuestro héroe observó una terrible noticia en el periódico, la cifra de parados de su país. Desde luego era un motivo para la preocupación, pero lo que le llamó la atención era otra cosa: aunque por supuesto sabía como hacerlo, le costaba leer correctamente las cifras de siete dígitos correctamente. No había duda de que aquellos eran "cuatro millones novecientos setenta y ocho mil trescientos" desempleados, pero antes de decirlo de corrido, al verlo en cifras, tenía que pararse a pensarlo. Aquello le provocaba preocupación, pues pensaba si sería un defecto suyo, o era normal.
-Juan, por favor -dijo-. ¿Puedes leer este número?
-¡Vete a la mierda! Lo que debería preocuparte es no estar entre ellos.
-Debo entender qu no sabes leerla.
-¡Cómo que no? Cuatro mil... no, cuatrocient...
-Vale, ya veo que no me ocurre sólo a mí.
-Pues claro que es normal, eso no es el problema tuyo.
-Pensaba que igual estaba entre ellos por eso.
-O sea, te consideras directamente retrasado.
-No, ya veó que no soy yo. Haz otra cosa, lee ahora el número del periódico.

Este no tenía duda: número "treinta y cinco mil dos"
-Claro, es un número casi redondo, así cualquiera.
-Tú eres el único cpaz de prestarle atención a eso.
-Seguro que hay alguien más.
-¿Como quién?
Entonces irrumpióen la habitación Doña marta Palacios y preguntó:
-Oye, ¿vosotros podéis leer este número? Es que me asusta por el Alzheimer.
-Ya veo que me muevo entre idiotas -exclamó Juan.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

Juego famosos dijo
Jajaja. Lo peor de todo es que aún no hemos alcanzado la meta xD
5 Noviembre 2011 | 08:07 PM