Casi lo había olvidado.
-Venga, Fran. Vístete y acompaña a tu hermana -dijo Doña Marta Palacios.
-Joder, me trae de vuelta lo peor que he vivido: el hospital, la histeria de Cárol...
Y es que aquel día, nuestro héroe debía acompañar a su hermana a una revisión de un problema de salud. Tenía una pequeña infección, pero a pesar de que ya la habían diagnosticado y tratado, ella, como en los tiempos en que Fran debía cebarla para que se comportase como un ser humano, había decidido que la tenían que operar, entubar, autopsiar, enterrar... Eso obligaba a Fran a volver a los mismos lugares donde su padre le había dado los peores momentos. Se vistió, arregló, y tomó el tren. Cuando encontró a Cárol en el andén, esta llevaba una enorme mochila a la espalda.
-¿Y eso? -preguntó Fran
-Hombre, para la convalecencia. Me van a tener que extirpar el útero, transplantar el hígado, el estómago, los dos riñones...
-Es curioso, el médico dijo que no te pasaba más que lo ya tratado.
-Pues no es verdad, yo me conozco.
-Esto estaba ya superado. Desde que fuiste con Alvarito no había tenido que volver a cebarte. ¿Por qué no viene él?
-Está trabajando.Por cierto, cómprame una palmera.
-¡Para qué hablaré!

Al llegar al hospital, Cárol tuvo que dejar la palmera, pues no dejaban entrar con comida en urgencias. Fran se empapó del malsano y terrible aire de aquellos lugares. Y espero. Y esperó. Y esperó. Por fin fueron atendidos.
-Ya está Fran. Tengo un pequeño quiste que desaparecerá en tres meses
-¡Aleluya! Pues vámonos de este agujero infernal.
Para Fran eso eran los hospitales. Ambiente malo, aire viciado, imágenes deprimentes, recuerdos indeseables... Sin embargo aquella vez no fue de las peores.
-Por lo menos nos vamos rápido y bien -dijo.
-Bueno, bien lo dices tú, porque a ver lo que va a ser esto en realidad.
-¿No te han dicho ya que no era nada?
-Pero como aquí no tienen ni idea.. Cómprame un bollo que igual es la última vez.
-.Joder, ya veo porque Alvarito no ha venido




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
