Juan y la silla.
 -¡Te has cargado la silla, gordo chepudo de mierda! -dijo Juan Gordal cuando reventó la silla ergonómica que él habÃa traÃdo para ponerla ante el ordenador.
-Estaba asà esta mañana.
-¡No escurras el bulto! La has roto. Como rompiste dos antes. Si tú quieres tener ese tonelaje y esa joroba, tenlas, pero no me obligues a mÃ. Ya ves, ahora a escribir en una silla inapropiada.
Â
Lo cierto es que la silla ergonómica no habÃa ayudado a Fran a resolver su problemas, y que todo el mundo que trabajaba en ordenadores solÃa usar sillas normales, pero Juan no admitÃa eso.
Â
-¿Acaso tú escribes bien con los codos apoyados en las piernas y la chepa?
-Mira, Juan, todo el mundo escribe asÃ, y no me ha enderezado la espalda lo otro.
-Porque no la usas bien no creo que nadie pueda escribir bien como tú sugieres.
Â
Entonces apareció Doña marta Palacios
Â
-Ay, que bien, si habésipuesto una silla normal. Voy a mirar ahora mi correo -dijo
-Otra igual. Estad gordos si queréis, pero no me obliguéis a mÃ.

Â



Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
