Demasiados bombones.
Nuestro héroe acababa de levantarse. Al abrir un armario buscando con qué prepararse el desayuno le cayeron encima cinco cajas de bombones.
-¡Joder! -gritó- ¿De dónde salen tantísimos bombones?
-Los trae tu madre, para regalarlos por ahí. Que si a la Policía, que si a su jefa de estudios... -dijo Juan que se había despertado al oír el estruendo.
-¿Ahora vamos de Reyes Magos estando la cosa como está?
-No, no es eso. Es que tu madre quiere agradecerle a la Policía que le encontraron su cartera que había perdido, con su jefa de estudios metió la pata echando una bronca que no debía echar...
-Total, que cada error de mamá nos cuesta una caja roja.
-Además ocuipan espacio, porque tú y yo no los comemos, y la Policía, por ejemplo, no puede aceptarlos
-¿Por que no se los damos a Cárol y a Alvarito que vienen el sábado?
-No es mala idea.
Sin embargo, el sábado, Cárol y Alvarito no se hicieron tampoco cargo de los mismos.
-Os lo agradecemos mucho, pero es que no hemos traído el buga, y son muchos para llevarlos en la mano.
-Bueno, al menos abrid aquí una y libradnos de parte de esto.
-¿Pero para qué teneis tantos?
-Es muy largo de explicar, verás...
En esto que llegó Doña Marta Palacios d oír el concierto, y con ontra caja de bombones bajo el brazo:
-Ay hijos, queme había equivocado de butaca en el concierto y he gritado al acomodador. Luego he ido a darle estos bombones, pero ya no estaba...
-¿Veis? Esto pasa. Ni comiéndonos una reducimos el exceso.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
