Relojes y calzones.
-¿Qué hora es, Fran? -preguntó Juan Gordal.
Fran miró su muñeca y recordó que su reloj se había parado, por lo que recurrió al movil.
-Son las 7, Juan.
-¿Por qué sigues llevando un reloj que no anda?
-Estoy acostumbrado a ello. Jamás miraré la hora en el móvil.
-Pues pilla otro.
-Llevo varios días con esa idea
-¡Quitate eso!
-Sí, Juan.
Pero nuestro héroe se fue a dormir con el reloj puesto. Y no sólo eso, a la mañana siguiente se duchó y se lo quitó pensando en no volver a ponérselo. Pero lo hizo.
-¿Tienes ya reloj? -le preguntó Doña Marta Palacios.
-No, nunca me acuerdo.
-Quítatelo y verás como eso te lo recuerda.
Fran lo puso en práctica, y el fin de semana, sin falta en cuanto miró dos veces su muñeca desnuda, no dejó la compra para más tarde
-Era necesario que te sintieses desnudo para comprártelo.
-Sí, como esas veces que uno se pone unos calzones sucios y agujereados que hacen que no los pille nuevos.





Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos

licemar dijo
Hombre, metáfora un poco rupestre... pero no cabe duda de que Juan entendió el simil de Dña. Marta...
Somos animales de costumbres... mirar el reloj en la muñeca, es una de ellas.
Besitos, y feliz finde, guapo.
15 Diciembre 2011 | 03:00 PM