Torturar niños
-Oye, Fran, creo que me dirás que no, pero ¿quieres venir el sábado a un concierto?
-Si sabes que voy a decir que no, ¿por qué preguntas?
-Es que es el concierto de la familia y..
-¡Aaaaaaaaaaa, el concierto de la familia! ¿En que consiste tal gilipollez?
-En que se puede llevar a la familia, incluso a los niños.
-Pobres criaturas, que no se atreverán a negarse. Pero mira, yo como niño estoy ya crecididto, y me niego. ¿Pero quién va a torturar a sus críos de ese modo?
-Pues padres, abuelos...
-Si es que no se me ocurre antípoda más perfecta de donde quiera ir un crío.
-Bueno, ya verás como sí.
El sábado Doña marta volvió con un dibujo inafantil y dijo:
-¿Ves cómo sí había críos? Uno de ellos me ha hecho este dibujo.
-Ya veo lo que debía interesarle ese evento.
-Pues hasta las dos últimas piezas ha estado muy calmadito, ahora, luego a empezado a llorar, decir que se quería ir...
-Pues nada, es muy bonito torturar críos, se ve.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
