Tengo que confesarlo, me desagrada.
-No, si yo no tengo nada contra ellos, de verdad explicó Fran a Juan Gordal.
-Pero Fran, si estás diciendo que no eres capaz de compartir su misma acera, nunca mejor dicho.
-Pues eso, no creo que sea homofobia no querer verlos darse la manita.
-¿A quién hacen daño?
-Si te digo que estoy de acuerdo, que no me importa lo que hagan entre sí, que los respeto, que no quiero que los persigan... ¡Pero me resulta desagradable de ver, qué quieres que te diga!
No sé si les ocurrirá lo mismo, pero la actitud de Fran aparece cada vez como más censurable y reaccionaria. Según los homosexuales han ido normalizando su presencia en las calles, verlos mostrarse su amor en público es cada vez más habitual. Por supuesto merecen el respeto debido a cualquier ser humano, y hasta apoyo, pero personas como fran debían reconocer que les incomodaba tener que verlo.
-¿Entonces -preguntó Juan-, qué harías tú con ellos?
-Pues la verdad no lo sé. Supongo que habrá que tragarlos, porque la verdad, no está bien excluir ni coaccionar a nadie. Pero no me gusta. En fin, la convivencia también conlleva tragar cosas que a uno no le van.




Y realizador de ninguna. Era un fanático del manga y el anime
Y del oeste americano
Y basaba su vida en tres preceptos
